Pequeñas y grandes decisiones: construyendo un hogar

DecidirNuestra vida es una continua toma de decisiones, muchas de las cuales tomamos prácticamente sin darnos cuenta. Tomar una decisión siempre comienza por decidirse entre Decidir o No hacer nada, es decir No Decidir. Cuando Decidimos asumimos el compromiso con los resultados, de la misma forma que al no decidir demostramos que no estamos haciendo nada para lograr los resultados esperados. Decidir o NO, depende de nuestros modelos mentales que muchas veces nos llevan a eludir decisiones para evitar el fracaso. Pero esto es harina de otro costal y motivo de un post totalmente diferente.

Tomamos pequeñas decisiones eligiendo el desayuno cada mañana, como me visto, como planifico mi agenda, y otras miles que tomamos sin nisiquiera pensar y que tienen diverso impacto… Por otra parte existen puntos de inflexión, definidos por las grandes decisiones que marcan profundamente nuestra vida. Desde mi punto de vista dos de las más importantes ¿ a qué me voy a dedicar para sentirme realizada? y ¿con quien voy a compartir mi vida? ya que marcarán la calidad de nuestra vida y deberían ser revisadas y adaptadas más de una vez. La primera decisión solemos tomarla sin tener muy claras nuestras capacidades, lo que nos puede llevar en mas de un caso a una frustración difícil de compensar.  Por esto es conveniente replantearnos si realmente estamos donde queremos y que podemos hacer para cambiarlo. En cuanto a la segunda, para mi resulta siempre difícil porque me planteo la duda ¿cómo puedo estar segura de quien será la persona correcta con quien valga la pena compartir mi vida? … y es que la respuesta es obvia, no estaré segura nunca, simplemente tengo que decidir, apostar consciente de mi miedo a equivocarme, a fracasar y no poder realizar mis sueños. El miedo es una emoción más que debemos saber controlar, para no actuar desde él, porque el miedo esos dragones que nos asechan, nos paralizan,  y no nos deja actuar, no nos deja decidir. Pero en las grandes decisiones el mayor riesgo es no arriesgarse, el asumir riesgos nos pondrá en condiciones de vivir una vida más vital, más satisfactoria y más plena.

MudanzaY aquí estoy escribiendo este post, después de darle forma a mi decisión de querer construir un hogar, de lanzarnos a la piscina de la convivencia juntos, llenos de temores e ilusiones, pasando de la noche a la mañana a acostarnos y levantarnos todos los días juntos ( antes viviendo en el mismo edificio cada uno podía dormir en su casa) sin un lugar donde esconder esas facetas de cada uno que no parecen tan buenas. A pesar de ser una de las decisiones mas importantes de mi vida, no han sonado trompetas, ni nos ha acompañado una banda sonora fantástica, porque las decisiones que marcan nuestro destino nacen en nuestro silencio interior y al materializarse están llenas emoción, nervios, estrés, un montón de cajas y cosas por hacer muy alejados del ideal romántico de las películas.

Esta decisión de compartir nuestra vida, es basada en el objetivo común de construir un hogar, que es mucho más que elegir la casa en la que vivimos, que decoración, muebles, o donde poner cada cosa, a lo que dedicamos mucho tiempo. Es evitar quedarnos estancados en la ilusión que marca el comienzo de la vida en pareja y sus posibles desencuentros ( ya sabemos esto de las altas expectativas), y tener paciencia, aprender a aceptar las diferencias y por supuesto hablar todo. Un hogar se construye día a día, convertir paredes de ladrillo en ese lugar de pertenencia donde sentirnos bien y donde sentirnos bienvenidos, pero no solo a base de decoración ( vale sí también ayuda porque lo hace nuestro) sino a base de pequeñas decisiones en nuestro día a día como por ejemplo:

  • Aceptar las diferencias como algo enriquecedor, esto mismo es lo que nos ha unido como pareja y seguro también nos unirá más.
  • No pedir al otro más de lo que nos pedimos a nosotros. Los defectos también unen. Se que soy muy exigente conmigo misma, así que ponerle freno a mis expectativas y por supuesto no adoptar el papel de mamá. ( Uno de mis Project Manager y amigo me decía que las mujeres sin ser mamás no entendíamos que la ropa de los hombres se iba de forma misteriosa de cualquier lugar ya sea el salón, el baño incluso la entrada de la casa a la lavadora y de allí al armario perfectamente colgada y que ahora pretendíamos romper esa magia que tenían cuando vivían con sus mamas … )
  • Si surgen conflictos, mirar al pasado y ver si reeditamos una situación antigua, sin sacar tupperwares del freezer (rencores acumulados). Lo interesante es extraer lo positivo y darle la vuelta a la situación.
  • Hablar todo: permite una buena adaptación, evita malentendidos y aclara situaciones, sobre todo un mejor entendimiento de las circunstancias de cada uno.
  • No irse a dormir sin haber solucionado las diferencias, evitará rencores que llevan a guardar tuppers en la nevera (esos mismos que sacamos después)
  • Hablar de los conflictos a medida que ocurran en un lugar de “estallar” un día con reproches sobre cosas que el otro ni siquiera recordará, porque estaban en el fondo del congelador!
  • Estar juntos no significa hacer todo juntos, tener nuestra independencia nos hará disfrutar del tiempo juntos, espacio para los amigos, las actividades que nos gustan ( a uno y al otro no), incluso para mi locura de trabajar desde casa más de una vez y que ya no tengo donde ocultar.
  • Tener nuestra cuenta emocional saneada ( y si no, lo antes posible hacer depósitos, porque estar bien con nosotros mismos es la base de poder compartir con los demás)

Caminar juntosNos queda un gran camino por recorrer y ahora ( después del estrés de la mudanza) estamos disfrutando de nuestros primeros pasos, de crecer como pareja, para tener éxito en la construcción de nuestro hogar evitando pasar por el camino que nos lleva de la desilusión al desencanto, y si alguna vez equivocamos el paso, estar dispuestos a rectificar. Por que al final lo que quiero es SER FELIZ !

” No es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada”. H. Jackson Brown

Paciencia: Una virtud de dioses para alcanzar lo que quiero

Mi Ragu alla BologneseNo tengo la menor duda que para preparar Ragu alla Bolognese para mi Lasagna, necesito mucha paciencia, porque el resultado merece la pena, las horas de cocción son la única forma para mezclar perfectamente sus ingredientes y hacerla totalmente irresistible, pero en general no solemos tener tanta paciencia y  queremos la inmediatez. Después de disfrutar mi deliciosa Lasagna con amigos, no tengo otra alternativa que reflexionar y preguntarme ¿Ejercito la paciencia para alcanzar todo lo que quiero?

Sería maravilloso que las cosas sucedieran de acuerdo a nuestro propio ritmo, progresar rápido en cualquier actividad, reunir fácilmente el dinero para comprar algo que nos gusta, aprender al instante otro idioma  y resolver de golpe los problemas de nuestra familia y ya puestos los del mundo. Sin embargo, cada proceso tiene su propio ritmo, no puedo acelerar en el microondas las horas de cocción de mi delicioso Ragú porque hubiese querido dormir más horas en vez de ponerme a cocinar, o recuperarme de un resfriado sin reposo porque al final terminaré aún mas enferma, ni siquiera puedo hacer crecer mis plantas más rápido porque quiero que se vean frondosas y grandes ahora mismo.

En la sociedad actual, donde todo va deprisa y los cambios son continuos, no es fácil aceptar que conseguir nuestras metas y objetivos más importantes requieren tiempo, y muchas veces mayor al que nos gustaría. El concepto de paciencia parece estar perdido en un mundo que nos dice: “Deberíamos tenerlo todo” y “Deberíamos tenerlo YA!”

Paciencia y valorLa definición de paciencia como la como la capacidad de sufrir y tolerar las adversidades con valor y sin quejarse, desde mi punto de vista se queda corta. La paciencia también esta vinculada al trabajo duro y continuo, a perseverar al tener confianza en que con tiempo los imposibles se hacen realidad y estar dispuestos a continuar en la búsqueda de esos sueños.

Ser paciente no significa esperar cruzada de brazos, más bien se trata de aceptar con valor las pruebas que te pone la vida, en cada obstáculo o problema ver una oportunidad y al aprovechar estas situaciones  progresar en el camino de mis sueños y  mi crecimiento como profesional y por supuesto como persona. De la desesperación no sale nada positivo, resistir con calma permite pensar nuevas estrategias, alternativas, otros caminos para poder continuar sin rendirnos. La paciencia nos hace más fuertes.

La Paciencia una virtud de los dioses, que si sabemos cultivar nos da la fuerza para contrarrestar nuestros impulsos humanos, siempre acelerados y difíciles de controlar, postergando la satisfacción inmediata que tras la apariencia de resignación se construye en realidad una visión mucho más fuerte y decidida, que permite crear nuevas alternativas para alcanzar eso que queremos, sin rendirnos.

La paciencia es un rasgo de personalidad madura, muy relacionada con el entendimiento de nuestra interdependencia. A medida que somos más conscientes que las cosas no siempre depende solo de nosotros, somos capaces de esperar con calma que sucedan, le damos tiempo. La paciencia nos ayudará a desarrollar una sensibilidad especial muy útil identificar los problemas, dificultadas, alegrías, triunfos y fracasos del día a día, y por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía. La paciencia tiene que ser aplicada en todos los aspectos y con todas las personas, empezando por mi misma ( hay cosas que se me dan mal o tardan mucho en llegar, no por eso me debo desesperar). Así mismo debo ejercitar la paciencia también con quienes me relaciono más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, personales o profesionales , tengo que ayudarles en su formación, en una enfermedad…etc

Quien tiene paciencia, obtendrá lo que deseaLa paciencia es una de las virtudes más importantes, tenemos que trabajarla para que nos dé sus frutos ( recordando que los frutos no aparecen ya maduros). La paciencia nos ayudará a ser constantes y no tirar la toalla. La paciencia es un valor muy importante que no solo nos aporta habilidades sociales imprescindibles sino que es básica, para alcanzar nuestros proyectos, nuestros sueños, todo eso que queremos.

Para ejercitar mi paciencia solo tengo que:

  • Trabajar mi capacidad de manejar la frustración cuando no alcanzo lo que quiero a la primera.
  • Tener claros mis objetivos, y por supuesto tenerlos enfocados.
  • Mantener una actitud positiva, en cualquiera de las situaciones.
  • Buscar otras alternativas para alcanzarlo.

Alguna vez he escrito que nuestra felicidad depende de la ilusión que ponemos en las cosas que hacemos y en el trabajo bien realizado. “Todo pasa”, cierto es; pero pasa según el ritmo de cada cosa y no como querríamos nosotros. No debemos confundir la paciencia, con la pereza, pues esto solo significa que no tenemos ninguna intención de ponernos manos a la obra; sino esperar a que otros la hagan.

Para cerrar este articulo, voy a recordar dos frases celebres que no quiero apartar de mi cabeza en estos días

Tener paciencia“Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea” Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

“No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido.” Mariano Aguiló (1825-1897) Poeta español.

Sin lugar a dudas, merece la pena ejercitar mi paciencia, aunque a veces crea que pierdo toda mi paciencia en esto!


Quiero creer en la magia

Crecer es un cambio de posición frente a la vida, dejamos de creer en el Niño Jesús, Santa Claus, los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez, dejamos de creer en la magia, y se nos olvida como jugar, incluso a veces se nos olvida reír sin razón aparente. Llega una edad en la que somos adultos y podemos votar, conducir un coche, podemos salir de marcha y comprar copas, pero dejamos atrás una serie de cosas con las que nos sentíamos cómodos y que con la edad perdemos. Al hacernos mayores adquirimos mayores responsabilidades y compromisos, somos más conscientes que nuestros actos tienen consecuencia y que los problemas se tienen que afrontar. Nos damos cuenta que no podemos decir,” Eso no vale, vuelve a empezar”, como en nuestros juegos de la infancia.

NiñasCuando somos pequeños soñamos con ser mayores, jugamos a los papas y mamas, a disfrazarnos con la ropa de nuestros padres, somos médicos, cocineros, astronautas, ingenieros, bomberos; según vamos cumpliendo años aspiramos a ser independientes y tener autonomía, sobre todo deseamos libertad para encausar nuestra propia vida. Empezamos a dar nuestros primeros pasos solos, nos vamos de la de los padres, podemos hacer con nuestro tiempo lo que queremos, estudiamos una profesión ( en el mejor de los casos elegida y en muchos otros alejada de nuestros sueños infantiles) y en ese momento nos damos cuenta que crecer no es tan maravilloso como soñábamos y nos da miedo dejar todo aquello con lo que nos sentíamos cómodos. Buscamos la aprobación de los demás, aprendemos a tomar decisiones, aceptar responsabilidades, comprender las opiniones ajenas, soportar las frustraciones y aceptar el rol que tenemos dentro de la sociedad y muchas veces en este proceso nos sentimos solos y perdidos.

Se dice que a partir de los 33 años hasta los 45 estamos en la fase de asentamiento en nuestro desarrollo como personas. Se espera que tengamos una identidad segura y estable tanto en nuestro ámbito profesional como en las relaciones amorosas. Nuestro mundo se centra en lo que hemos logrado hasta ahora y aquellas infinitas posibilidades de nuestros sueños infantiles y adolescentes se han esfumado. Y por eso nos podemos encontrar en crisis, tal y como me encuentro yo , reinventandonos, cuestionándonos si somos lo que queremos ser. Si no conseguimos una identidad propia, y claramente definida en esta fase de nuestra vida, cualquier critica, rechazo o fracaso, nos podría afectar de tal manera que nos hundiría totalmente. La falta de seguridad sería sin lugar a dudas un gran dilema existencial.

CrecerY aquí me encuentro yo, intentando entender ¿qué significa madurar?. A nivel profesional tengo claro quien soy, donde estoy y donde puedo llegar, al menos el camino lo he trazado hace muchos años. Pero ¿qué pasa realmente en mi mundo personal? Muchas veces he asumido erróneamente que madurar implicaba cambiar y dejar de divertirme, porque vivir a 8000 km de distancia de mi familia desde muy joven me ha hecho demasiado responsable y centrada en mis objetivos profesionales, eso si, he tenido la suerte de disfrutar con mi trabajo. En muchos aspectos puedo decir que he madurado porque voy aclarando mis ideas acerca de quien soy y a donde quiero ir, he dejado de llorar por las pequeñas cosas y no pongo en duda, la mayoría de veces, que soy capaz de conseguir todo lo que me proponga. Entiendo que madurar significa compromiso, el compromiso que tiene que ver con la responsabilidad, con responder por lo que decido. NO significa estar obligado a nada, no significa mantener esta decisión infinitamente, significa ir chequeando cada día quién soy a través de lo que decido y de lo que elijo y creo que este es uno de los problemas mas grandes que nos encontramos al crecer, el miedo a comprometernos.

Por eso me pregunto ¿Es que alguna vez maduramos del todo? Creo que en general seguimos con los mismos problemas dudamos de nuestras decisiones, tropezamos continuamente. Si pudiéramos ir por la vida sin ningún obstáculo, perderíamos la motivación de esforzarnos y mejorar, si pudiera estar segura al 100% de todas las decisiones que he tomado en mi vida, perdería el rumbo, si no me hubiese equivocado hubiese perdido la oportunidad de aprender. Seguramente no sería ni la mitad de fuerte de lo que soy ahora,  si no hubiese tenido que caer y levantarme mas de una vez.

Pero crecer puede hacernos perder la capacidad de sorprendernos, de hacer preguntas sin respuesta, crecer nos hace creer que la magia no existe y con ello dejamos de ser quien somos en realidad. Perdemos la capacidad de ser espontáneos y creativos. En la niñez se hallan las claves de nuestro destino, quiénes somos, qué hemos venido a hacer aquí.

Creyendo en la magiaHoy quiero recuperar esa magia de mi infancia, esos sueños infantiles, voy despertar a mi niña interior, y devolverle la luz que le he negado estos últimos años. Porqué crecer y madurar tiene que ver mas con aprender a canalizar nuestra creatividad, expresar quien somos y disfrutar de la vida, y no tiene que ser doloroso si somos capaces de mantener la magia de nuestra infancia, de sentirnos en el corazón eternamente jóvenes

“El puente mas grande para conocer la magia de la alegría es la VIDA… nos damos cuenta lo mucho que valemos al estar en ella”  Paulo Coelho