Cuando jugar no es divertido: El teléfono roto

Telefono con vasosCuando era pequeña, durante las vacaciones en la casa de la playa, nos solíamos reunir toda la familia, grandes y pequeños a jugar. Muchas veces juegos de mesa, Bingo, Monopoly,  Pokino ( que te hacia sentir en un casino de verdad) y otros tan simples como mímica para adivinar películas o al teléfono donde nos sentábamos en un círculo en el porche de la casa y cada uno iba susurrando una palabra o frase en cadena a través de vasos de plásticos unidos por un pabilo, hasta que al último le tocaba decir en voz alta lo que entendió. Era muy emocionante cuando te llegaba el turno pero más aun las risas cuando la última persona decía lo que había entendido. Y es que prácticamente nunca, el mensaje original  llegaba al último participante. Generalmente aparecían frases incoherentes, resultado de la mala modulación de algunos, sordera de otros incluso de equivocaciones intencionadas de algunos como mis primos Eduardo y Oswaldo para cambiar el sentido.

Últimamente este juego del teléfono roto esta muy presente en mis días, eso si, sin carcajadas inocentes. Tanto a nivel empresarial como en el personal, la gente escucha una parte de lo que quisimos decir, quizás la que le conviene o quizás no escuchan simplemente. También sucede que en muchos casos no somos capaces de transmitir correctamente un mensaje para no dar lugar a dudas o mal-interpretaciones.

Seguramente como yo, alguna vez te has encontrado haciendo las siguientes preguntas o escuchándolas “¿Cuántas veces tengo que repetir esto para que se me entienda?” “¿Pero es que hablo en chino?” “¿En qué momento nos vamos a comenzar a entender?”… y no, no estoy hablando del matrimonio,  estoy hablando de negocios, de la comunicación entre miembros de un equipo, de la empresa.

Fallo en la comunicaciónNuestros paradigmas condicionan nuestra forma de entender un mensaje. No todas las personas razonamos de igual forma. Recuerdo un ejercicio practico en un taller de comunicación donde se nos pedía con los ojos cerrados, seguir una serie de instrucciones para doblar una hoja de papel blanco, después de varios doblajes según dichas instrucciones, rasgar la esquina superior derecha. Todos recibimos las mismas instrucciones y de los 10 participantes solo 1 logro el resultado esperado, el resto termino con formas muy diferentes en el papel a pesar de seguir las mismas instrucciones ¿donde esta el fallo?. En mi mundo laboral y quienes trabajan en esto me entenderán, sucede este fallo continuamente, cuando las necesidades del usuario y el resultado final del proyecto están muy alejados y el proyecto se transforma en una continua gestión del cambio, o cambios de alcance en el mejor de los casos.

Todo empieza con un problema de comunicación, e inicia cuando dejamos de escuchar a los otros y empezamos a escucharnos solo a nosotros mismos, cuando decimos: “Te entiendo” pero aun seguimos con nuestros zapatos puestos, cuando nos sentamos en nuestras posiciones y dejamos que nuestros sentimientos ocupen el lugar que le corresponde a la razón, o por prisas decimos entender sin estar seguros; y por supuesto del otro lado no siendo claros y concretos en nuestras explicaciones. A veces este teléfono roto no solo afecta a los proyectos sino directamente a nuestra vida personal. Ya dijo Paulo Coelho: “No pierdas el tiempo con explicaciones: la gente sólo escucha lo que quiere oír”. 

Chismes y rumoresLa comunicación oral, el boca a boca produce el efecto en cascada al igual que el juego del teléfono y cada quien va agregando su propia versión a la comunicación de acuerdo a su interpretación y entendimiento, además se agrava con el hecho de que el ser humano no suele recordar las cosas tal y como ocurrieron sino que dependiendo del estado de animo, y otros aspectos las va modificando. A veces por muy pesado que parezca dejar las cosas por escrito, es la única alternativa para evitar un teléfono roto en la relación con un cliente o en la ejecución de un proyecto. Pero nuestro día a día es comunicación oral de forma que sin muchos preámbulos, nos encontramos dándole la bienvenida a rumores y chismes  que tienen mas que ver con la desinformación, con una realidad falseada, por lo que normalmente tienen connotaciones dañinas. La intencionalidad de este tipo de comentarios es claramente tendenciosa, y hacerlos circular contribuye a crear un ámbito negativo. Esta claro que el efecto más negativo del chisme es engendrar resentimiento y convertirse en un obstáculo para la comunicación efectiva y la colaboración.

Así que hoy me encuentro recopilando una serie de tips para evitar los chismes o cotilleos, sobre todo en el ámbito laboral o al menos afrontarlos de la mejor forma:

1. Quitarles importancia, no hay que dejar que se conviertan en otro problema laboral, que te desconcentre incluso cree enemistades entre miembros de un equipo. Así que dejarlos de lado es una primera buena opción.
2. Evitar hablar de mi misma, cuando empezamos a hablar de los secretos más profundos de nuestra vida con los colegas, de repente puedes  ser la estrella del chisme de la oficina al lado. Del mismo modo no convertirme en receptora de los secretos de otros y mucho menos divulgar información delicada sobre el trabajo.
3. Ser neutral, no involucrarme, en boca cerrada no entran moscas, escuchar aunque resulte muy tentador hacer algún comentario, evitarlo porque eso puede romper la imparcialidad y buscarme problemas en el futuro. Incluso lo ideal es comentar que no me interesa esa información y así cortarlo de raíz
No desperdicies la energía que tienes que utilizar para lograr lo que quieres, tus sueños y metas.

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4. Identificar personas tóxicas, son las personas que siempre se quejan y los que siempre están en el ojo del huracán cuando se propagan los chismes. Por eso debemos extremar los cuidados en la relación con ellas, ser amable sin necesidad de socializar más allá de lo estrictamente necesario.

5. Aclarar todo lo que se pueda aclarar al ser detectado, buscar a la persona que este vinculada con el chisme y preguntarle si tiene alguna duda que la trate directamente conmigo y así evitar la cadena de rumores o chismes.
Por último, sea donde sea, en mi trabajo o entre mis amigos y/o familia si escucho un chisme, rumor, no debo difundirlo, esa información morirá en mi, es la única forma de romper el efecto teléfono roto.
“Ten menos curiosidad por la gente y más curiosidad por las ideas”. – Marie Curie
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